Esta visión ya se vivió en Nicaragua.
El Rabino Makor no inventó este proyecto en el papel. Construyó una vida judía real en Managua mediante enseñanza de Torá, reuniones comunitarias, aprendizaje para mujeres, shiurim para hombres, apoyo a familias, celebraciones infantiles y comidas compartidas. Ahora esa misma calidez y estructura pueden convertirse en un centro permanente en Haifa.
Historia personal. Misión clara. Impacto visible.
Un rabino que vuelve a casa. Una familia que se reconstruye. Un centro comunitario que puede cambiar la vida judía de familias hispanohablantes en Haifa. Ese es el tipo de historia que la gente recuerda, comparte y apoya.
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